No existen las pócimas mágicas ni las peticiones de deseos a un ser con poderes sobrenaturales que nos va a traer el éxito cuando nos despertemos a la mañana siguiente de haber realizado un conjuro, pero cada vez está más demostrado que las personas que tienen éxito en la vida en general y en el trabajo en particular, tienen una gran inteligencia emocional.

En el año 1995 apareció por primera vez publicado el libro “Inteligencia emocional” de Daniel Goleman. Ya tiene 25 años y se ha convertido en un tema mucho más actual que cuando se editó. Aunque no fue el primero que habló de ese concepto, lo hicieron antes dos psicólogos americanos: John Mayer y Peter Salovey, sí que fue el primero que lo hizo popular, y ha seguido trabajando y haciendo una gran labor de divulgación sobre este asunto.

Tampoco fue la primera vez que se hablaba de una inteligencia distinta a la que se mide con el coeficiente intelectual, esa que uno llega a tener hasta miedo a hacer el test, no sea que le salga que no es tan “listo” como pensaba. Y no deja de ser un alivio descubrir que todo eso por lo que nos medían, estaba a años luz de ser lo más importante para poder triunfar en la vida, como nos hicieron creer hace tiempo.

En 1983, Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard, describió su teoría de las inteligencias múltiples, en la que venía a decir que la inteligencia no es algo que agrupe capacidades específicas, sino una red de capacidades interrelacionadas entre sí.

La teoría de Gardner, sin que fuese esa su intención, estaba resumida en una frase Albert Einstein: «Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, pensará toda la vida que es un inútil».

Gardner defendía que, hay muchos tipos de problemas que resolver, pero también muchos tipos de inteligencias que se pueden adaptar y aplicar para hacerlo. En concreto habla de 8 inteligencias:

  • lingüística,
  • musical,
  • lógica matemática,
  • espacial,
  • Corporal — kinestésica,
  • intrapersonal,
  • interpersonal y
  • naturalista

De todas estas, hay dos que forman parte de la inteligencia personal: la interpersonal, que permite comprender a los demás, y la intrapersonal, que permite tener una imagen realista de uno mismo. Sobre ese camino trabajó luego Peter Salovey.

Pero volviendo a la inteligencia emocional de Daniel Goleman, básicamente el planteamiento que hace es el siguiente: Habla de que tenemos una mente racional, que es la responsable de nuestros pensamientos lógicos y analíticos, y otra emocional, que es la responsable de nuestros sentimientos y emociones. Ante cualquier estímulo, éste pasa al “neocórtex”, nuestra parte racional, donde se le da la medida y respuesta justa a la emoción que se produce. Sin embargo, hay veces que ese circuito no funciona a la perfección y la “amígdala”, que es la parte que almacena y gestiona nuestros sentimientos, reaccionan sin haber pasado por nuestro filtro racional, y es cuando nuestras emociones toman el control.

Las competencias de la inteligencia emocional son las siguientes:

  • Consciencia de uno mismo: O lo que es lo mismo, entender nuestras emociones.
  • Gestionarse a uno mismo: Te permite tomar el control de las emociones, no permitir que sean ellas las que lleven las riendas de cualquier situación. Habla de controlar la ira y la ansiedad, con los mejores antídotos que son el entusiasmo, la esperanza y el optimismo, y que influyen de forma directa en la motivación.
  • Empatía: Literalmente, eres capaz de sentir las emociones de la otra persona y entender el porqué de sus sentimientos y reacciones.
  • Manejar buenas relaciones: Ser capaz de estrechar lazos con los demás.

Sólo el 20% del éxito se debe al coeficiente intelectual. Esto se sabe a raíz de diversos estudios que se han hecho de largo plazo, en chicos que puntuaban alto intelectualmente y a quienes se les ha seguido su evolución. El 80% restante es resultado de otros factores, sobre todo los que están relacionados con una buena inteligencia emocional: La capacidad de motivarse a sí mismo, de empatizar, de perseverar en un objetivo a pesar de los obstáculos,  de controlar los impulsos… Son mucho más determinantes.

La mejor predicción de éxito en el trabajo. Es curioso que siendo un tema que lleva estudiándose tanto tiempo, todavía tenga tan poca relevancia cuando hablamos de los procesos de selección. Una de las frases que se atribuyen a un headhunter decía:

“los CEO son contratados por su capacidad intelectual y su experiencia comercial y despedidos por su falta de inteligencia emocional”

Los nuevos entornos profesionales, requieren líderes que tengan una gran capacidad de autocontrol, y sobre todo una gran capacidad de persuadir a los demás para conseguir encauzar el trabajo de todos. Es la clave también de la productividad… Según se ha ido cualificando el trabajo, la suma del talento y las capacidades individuales, son más determinantes en lo que se refiere al resultado final. El trabajo en equipo es ahora una herramienta más estratégica que nunca.

Saber que podemos influir de forma tan decisiva en nuestro éxito, es la mejor noticia para que empecemos desde hoy mismo a poner más empeño en ello.

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